Las tomas de más de 50 colegios secundarios
de la Ciudad que ya llevan casi un mes están llegando a su fin. En los
colegios, el debate gira en torno del balance del prolongado proceso de lucha.
El kirchnerismo porteño (UTE y La Cámpora)
plantea que la derrota a la reforma curricular es total y que la tarea de los
estudiantes secundarios es preparar, junto a los docentes, la propuesta de cada
colegio para realizar la reforma curricular en los parámetros establecidos por
el Consejo Federal de Educación.
Los K participaron del movimiento de lucha
criticando la reforma curricular del gobierno de la Ciudad como un exceso:
planteaban que Macri desconocía los parámetros de la Ley de Educación Nacional
(LEN) del kirchnerismo. Por eso, festejaron con bombos y platillos la propuesta
de Esteban Bullrich.
Los “nacionales y populares”, sin embargo, ocultan que las diferencias entre la
reforma inicial propuesta por el gobierno porteño, y la realizada durante las
tomas por Bullrich son muy pocas: la reforma se aplicaría en el Ciclo Básico de
los colegios técnicos (1º y 2º año) a partir de 2013, tal como lo establecía la
propuesta inicial; mantiene las 220 horas de Prácticas Profesionalizantes
obligatorias en los colegios, que ponen a los estudiantes a trabajar gratis en
grandes empresas como condición para terminar sus estudios.
El macrismo solamente agregó a su
propuesta inicial la realización de nueve jornadas de debate no vinculantes y
no resolutivas en los colegios entre docentes y estudiantes. Estas jornadas
deben elaborar propuestas bajo las normativas de la LEN, que el ministerio
posteriormente evaluaría para la modificación de las curriculas restantes
(Ciclo Superior Técnico y el resto de los colegios secundarios).
Por otro lado, la propuesta final de Macri
no dice nada de las modificaciones que ya se realizaron como parte de esta
reforma: nada de las “escuelas piloto” donde la reforma ya se empezó a aplicar
ni de los títulos docentes en los colegios artísticos transformados en
tecnicaturas artísticas en 2009.
Los K firmaron con Macri el acuerdo que les permite implementar en la Ciudad la
política menemista reciclada a través de la LEN (descentralización, vaciamiento
y precarización) y quiere garantizarlo sobre la base de la burocracia sindical
de UTE-Ctera y La Cámpora. Sin embargo, los estudiantes les dieron la espalda y
ningún colegio levantó la toma firmando la propuesta de Bullrich.
Impasse
en la CEB
La confusión sobre cómo tiene que seguir
el movimiento una vez finalizadas las tomas de colegios frente a la inminencia
del fin de clases metió a la coordinadora, que estuvo al frente de la lucha, en
un profundo impasse.
La OES (agrupación que dirigió el conflicto), La Mella y el Frente de
Estudiantes Libertarios (FEL), desde un principio, plantearon el conflicto como
un problema con Macri, desconociendo que la reforma macrista se realiza bajo el
impulso de la LEN y de las resoluciones del Consejo Federal de Educación.
Es decir, que desde un principio estas
tres agrupaciones se colocaron en el terreno de las maniobras del kirchnerismo
para hacer pasar la reforma.
Ahora, estos grupos pretenden presentar la propuesta final de Bullrich como un
supuesto “triunfo histórico” que podría llegar a colocar “la educación al
servicio del pueblo”.
Plantean que el desafío del movimiento
estudiantil es conseguir el carácter resolutivo de las jornadas y la
elaboración de “currículas progresivas” en cada comunidad educativa.
Por su parte, los activistas que dirigen el bloque de los colegios artísticos
plantean que hay que profundizar el camino de lucha contra Macri sin
enfrentarse con el kirchnerismo porque eso restaría fuerza al movimiento.
A pesar de que el ataque principal a los
colegios artísticos lo da la LEN kirchnerista, eliminando los títulos docentes,
los artísticos rechazan la pelea con el gobierno nacional. Entienden, que la
defensa de la doble titulación (tecnicatura y bachillerato) contra Macri es lo
“único que podemos conseguir” y sería incompatible con el reclamo por la
titulación docente.
Nuestra posición
Para nosotros se ha abierto una
nueva etapa en la lucha contra la reforma y la política de privatización,
precarización y vaciamiento a partir de las tomas del último mes. Entendemos
que el movimiento de lucha consiguió torcerle -en algunos puntos- el brazo al
macrismo (cierre de los turnos noche de los técnicos y obtención de las
jornadas) pero que para derribar la reforma curricular vaciadora todavía falta
mucho. Hace falta sacar un balance de lo actuado hasta ahora y adoptar un
programa frente a la nueva situación.
Por un lado, el movimiento estudiantil debe dotarse de una política frente a la
nueva propuesta de Bullrich. Planteamos que no se debe firmar ningún acuerdo
que mantenga en pie la reforma y reclamamos la capacidad de veto para docentes
y estudiantes de cara a las jornadas de 2013.
Por otro lado, continuar desenvolviendo el movimiento de lucha contra la
reforma reclamando al gobierno nacional y al de la Ciudad que no se realice
ninguna reforma en la educación de la Ciudad bajo las normativas y los
lineamientos de la Ley de Educación Nacional, la Ley de Educación Técnico
Profesional y la Ley de Educación Artística.
Reclamamos la validez nacional de todos
los títulos emitidos en la Ciudad. Rechazamos todo cierre de curso y recorte de
horas. Rechazamos las pasantías gratuitas del gobierno y reclamamos pasantías
bajo convenio. Por la nacionalización integral del sistema educativo y un
congreso nacional educativo de representantes docentes y estudiantiles de base
que reorganice la educación al servicio de los intereses del pueblo.
Con este programa, peleamos por organizar a los docentes desde las escuelas,
eligiendo delegados anti burocráticos, en el camino a la recuperación de
nuestros sindicatos.
Tribuna Docente